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Protección ocular: patologías oculares debido a los rayos ultravioletas

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El ojo ocupa menos del 2% de toda la superficie de nuestro organismo pero representa el único órgano que permite penetrar la luz visible en el cuerpo humano.

En los adultos sólo un 1% o menos de la radiación UV llega a la retina debido a la función de filtro de la película lagrimal, la córnea y el cristalino. En contraste, la luz visible penetra fácilmente en la retina donde activa los fotorreceptores e inicia la reacción en cadena de los procesos bioquímicos para producir una imagen visible.

Llegado el verano, con el aumento de las actividades al aire libre, la importancia de la protección ocular se convierte en un pilar fundamental para preservar una buena salud de nuestros ojos.

La radiación ultravioleta se divide en tres categorías UVA / UVB / UVC. La radiación UVC es la radiación con más energía y potencialmente la más perjudicial para los ojos y la piel. Por suerte, la capa de ozono bloquea casi toda esta radiación. Aún así no debemos subestimar las otras dos categorías también muy importantes en el envejecimiento y la posible producción de patología ocular.

De forma aguda los rayos UVB pueden provocar una queratitis inducida por radiación de 180-400nm provocando una lesión fotoquímica temporal de las células corneales. Se presenta con dolor ocular severo horas después de la exposición junto con fotofobia (fobia a la luz) y ojo rojo.

Otras patologías debidas a la exposición crónica solar son:

  • Tumores palpebrales. Alrededor del 90% de los cánceres de la piel de tipo no melanoma están asociados con la exposición a los rayos UV. Y en el caso del melanoma maligno, son aproximadamente el 86%.
  • Pterigion, es el engrosamiento membranoso de la conjuntiva, que presenta la forma de un triángulo de base periférica y de vértice dirigido hacia la córnea, sobre la que tiende a crecer.
  • Pingüècula, es una placa pequeña, amarillenta y triangular, que aparece en la conjuntiva, por fuera de la córnea.
  • Ojo seco, las lágrimas absorben los rayos UV incidentes y también contienen antioxidantes. Con la disminución de la producción de lágrimas en personas mayores, se produce una reducción de antioxidantes y podrían predisponer a daños corneales crónicos.
  • Catarata, los rayos UVB pueden provocar un inicio más temprano de la catarata (opacificación del cristalino).
  • Degeneración macular asociada a la edad. La asociación entre los rayos ultravioleta y la degeneración macular asociada a la edad sigue siendo controvertida. De hecho, el contribuyente más importante al desarrollo de la degeneración macular relacionada con la edad es la luz azul que a menudo encontramos en aparatos muy utilizados como los dispositivos electrónicos como móviles, tabletas y tipo de luz artificial.
  • Melanoma del iris y melanoma uveal. El melanoma maligno cutáneo está fuertemente asociado con la exposición UV (mayoritariamente UVA). Tal interacción no se ha podido demostrar por el melanoma uveal. Sin embargo, algunos estudios indican que la radiación UV se podría asociar con un mayor riesgo de melanoma de iris en individuos con un color de iris claro.

Con la esperanza de vida creciente y los hábitos de vida cambiantes tales como viajes, aumento de las actividades al aire libre y nuevas fuentes de luz artificial, los efectos acumulativos de los rayos ultravioleta en la región periorbitaria, a la córnea y conjuntiva, cristalino y retina deben tener una importancia relevante en la prevención de nuestra salud ocular.

Medidas de concienciación social con respecto a la protección ocular se deben poner en marcha para potenciar esta práctica y equipararse al nivel de protección cutánea. Se necesitan campañas educacionales en escuelas junto con una reflexión global de los posibles efectos que pueden producir los rayos ultravioleta a nuestros ojos y poder actuar en consecuencia.

Dr. Jordi Soldevila Estapé