fbpx Diferencias entre miopía y hipermetropía | Oftalmoplus

Miopía e hipermetropía: ¿cuáles son sus diferencias?

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La miopía y la hipermetropía son dos patologías de la vista que afectan a una parte importante de la población. A menudo, debido a la similitud entre ambos términos, mucha gente confunde estos dos conceptos e incluso los toma por sinónimos. Ambas tienen que ver con la refracción, pero no son lo mismo. Desde Oftalmoplus, expertos en cirugía refractiva, explicamos las diferencias entre miopía e hipermetropía y cómo actuar frente a estas afecciones.

¿En qué consisten?

La miopía es, quizás, la anomalía ocular que se da con más frecuencia. Esta se produce por un defecto en la refracción del ojo que hace que los rayos de luz paralelos no converjan donde tienen que hacerlo, es decir, en la propia retina, sino en un punto focal situado delante de esta. Esto provoca una dificultad en el ojo a la hora de enfocar bien los objetos, pero también repercute en la aparición de otras dolencias como pueden ser irritación y fatiga ocular, dolores de cabeza e incluso estrabismo.

La hipermetropía, por su parte, surge cuando esos rayos de luz convergen detrás de la retina. De esta manera, el ojo tiene problemas para enfocar aquellos objetos que se encuentran más cerca. Esta patología puede resultar más difícil de detectar debido a la función del cristalino, el cual, mediante el proceso de acomodación, aumenta su espesor y curvatura para compensar este problema. Es frecuente que las personas con hipermetropía presenten también dolores de cabeza, cansancio y picor de ojos.

Diferencias entre la miopía y la hipermetropía

Como ya hemos visto, tanto la miopía como la hipermetropía tienen su origen en que la imagen de los objetos no se forma sobre la retina, sino delante y detrás, respectivamente. Es por este motivo por el que los problemas ocasionados por una y otra son diferentes.

La principal diferencia es que las personas con miopía tienen dificultades para enfocar los objetos que se encuentran más lejos; el grado de borrosidad vendrá determinado por el número de dioptrías. En contraposición, los hipermétropes gozan de una estupenda visión de lejos, pero les cuesta ver de cerca. No obstante, con el paso del tiempo, su capacidad de ver de lejos también puede mermar en estas personas.

Cirugía refractiva como solución

Por fortuna, estas dos dolencias de la vista tienen solución: la cirugía refractiva. Someterse a este tipo de intervención es una buena forma de corregir, de forma permanente, estos problemas sin necesidad de tener que recurrir a gafas o lentillas. Gracias a la experiencia y al avance tecnológico en este campo, es posible llevar a cabo tratamientos de gran precisión, caracterizados por la ausencia de efectos secundarios y por ser mínimamente invasivos.

La técnica más extendida para tratar los defectos en la refracción del ojo es la utilización del láser sobre la córnea, pero no es la única. Existen pacientes que, debido a su problema en la visión, su historial médico o a sus propias características, no pueden someterse a este tipo de intervención con láser. Para ellos, existen otras alternativas, como la implantación de una lente intraocular que corrige el enfoque causado por una disfunción del cristalino. La colocación de dicha lente puede hacerse extrayendo el cristalino, en cuyo caso la lente sustituiría esta estructura, o sin tener que extraerlo, si el especialista evalúa que se dan las condiciones adecuadas.

Ya hemos visto las diferencias entre la miopía y la hipermetropía. Aunque tengan ciertas similitudes, no son lo mismo; sin embargo, ambas pueden corregirse mediante la cirugía refractiva.

Si padeces de miopía o hipermetropía, crees que puedes padecer de ellas o precisas de más información acerca de nuestros tratamientos, no dudes en ponerte en contacto con nosotros sin compromiso.